Es de esos momentos en
los que siento que culparé a gente que no lo merece, que gritaré y me encerraré
en mí misma durante un tiempo y lo pagaré con todos, indiscriminadamente. Así
que si alguien está leyendo esto, que me perdone de antemano. Nadie dijo que
tomar decisiones fuese fácil, que no costaría ni una lágrima, que siempre que
escogiésemos un camino sería el correcto. Es cierto, nadie lo dijo, pero cuando
podrías hacer crecer una planta con la cantidad de gotas derramadas, cuando se
te encoge el corazón comunicando una decisión, cuando te das mil veces contra
un muro, sabes que algo está fallando. Y lo que fallan no son los demás, porque
tú eres el denominador común en cada error. Puede que no tengas la culpa de que
la relación entre aquellos dos no vaya tan bien como quieren creer, puede que
tampoco sea tu error que tu propia relación no funcione, pero está claro que en
ambos problemas estabas tú en medio. Cogiéndole cariño al novio de otra, intentando
olvidarle queriendo a otro, pero tú, tú y tus decisiones siempre. Y luego todo
pasa factura. Pierdes la amistad de alguien que te importa más de lo que te
gusta reconocer, por cabezota, pierdes a lo que se supone que tenía que ser una
relación por no haber sabido ver que cuando te pedía una relación no era lo
mejor para ninguno… Y luego aparece alguien que está hundido y busca conduelo
en ti, y sacas fuerzas de flaqueza para sacarle adelante. Pero entonces te pisa
y te dice que está mal porque no puede hablar con la chica que le gusta porque
le aconsejamos que no lo hiciera. Y tú piensas ¿También tengo la culpa de esto?
Así que explotas, lo
mandas todo por el desagüe, gritas, estás borde, escuchas música triste y
lloras, lloras mucho. Eso te durará un par de días, luego pretenderás haber
aprendido algo y haberte hecho más fuerte, pero ni de coña, imposible, sigues
siendo la misma niña de siempre, tonta, frágil, rayada e impulsiva.
Pero esta vez con varias
personas menos a tu alrededor y más heridas abiertas que intentarás cerrar
saliendo un viernes y bailando canciones chorra. Pero los verás, a cada uno por
su lado y en mitad de la noche verás brillar una estrella, sabrás que no lo
hace por ti, que tú no tienes estrella, que la tuya se cansó de brillar por
alguien que lo hace todo mal, siempre.
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