miércoles, 2 de mayo de 2012

"Tenemos que hablar largo y tendido" Así ha empezado algo que debía ser una conversación entre personas adultas y ha acabado derivando en una serie de voces por parte de mi madre y asentimientos por la mía. Por lo visto el concepto diálogo no lo tenemos muy desarroyado...Entiendo el miedo que pueden tener ambos a lo que pueda pasar, de hecho es normal que incluso yo sienta algo de pánico al pensar en lo que voy a hacer. Cierto es que siempre se me ha avisado de los peligros de Internet, de la gente que ronda, de todo lo malo. Pero lo siento, esta vez estoy segura, confío en ésa persona que hay al otro lado y sé que es cierto lo que cuenta. Sé que es un chico maravilloso, dulce y amable, sé que es quién dice ser. Y lo intento explicar en casa, yo tampoco elegí acabar enamorada de alguien a quien tengo lejos, alguien a quien no puedo abrazar a diario. Encima creerán que para mí es fácil...y en realidad me duele horrores. Pero si lo tiro para adelante será por algo..."No sabemos qué clase de persona es" Ya, muy bien, pero tampoco le dais una oportunidad. Puede que sea un puñetero príncipe, pero tú ya lo descartas. Cuento con que en su casa le habrán dicho lo mismo, que tenga cuidado, que no se deje engañar...Pero si lo miramos fríamente, jugamos en Barcelona, en mi campo, si algo malo sucediera sabría dónde acudir. Seamos realistas, hay miles de millones de personas detrás de una pantalla y no todos són violadores o pederastas. Hay veces que lo que hay detrás no es más que un chico rubito, de ojos inmensamente azules, puede que de unos 18 años, cariñoso, responsable, soñador...
Soy la primera en llevar cuidado con estas cosas, pero cuando algo es tan real, cuando alguien es capaz de cruzar medio país para pasar una semana al lado de ésa persona...no hay nada oscuro, es puro y sincero. Es bonito, es un regalo.

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