domingo, 22 de abril de 2012

Antes y ahora.


Amaneció un día más sin ganas de nada. Miraba a su alrededor y no veía más que motivos para querer desaparecer. A su derecha, un montón de libros y otros tantos apuntes a la espera de ser revisados y estudiados. Un calendario le recordaba incesantemente que en pocos días caería sobre ella todo un seguido de exámenes sin pausa para el descanso y el relax que tanto necesitaba. Se levantó y verificó sus sospechas. Ni un mensaje de texto, una sóla llamada, nada que la acercase un poco al resto de la humanidad. Hacía tanto que se sentía sola y desamparada…le daba la extraña sensación  de que se hubiera puesto a charlar con el primer desconocido que pasase por la puerta de su casa.

Se miraba en el espejo y veía a una chica sin arreglar, despeinada y con el rímel corrido de tanto llorar. Ni rastro de la muchacha sensual y bonita que un día hubo, con aquellas curvas de escándalo, los labios perfectamente pintados de rojo pasión y vestida con un bonito a la par que corto, vestido negro y entallado. Le daba la sensación de que nada de eso volvería. Ahora se veía fea, con unos cuantos quilos de más y desganada. Creía entonces que no sería jamás deseada por un hombre como lo fue antes, cuando su vida y juventud transcurrían entre fiestas selectas y romances aún más cortos que sus vestidos.

Quedaba todo tan lejano ya… el tiempo no perdona y para ella aquella época de risas y noches veladas por el humo de un cigarrillo ya había acabado. No quedaba nada de la mujer que aparecía en un escenario y encandilaba tanto a hombres como a mujeres. No había ya ni un solo ramo de flores, con todos los que a su puerta habían llegado. Mensajes anónimos llenos de deseo y admiración. Nada, ya nada…

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