Sentada en un banco alzo la vista y me sorprende lo que
contemplo. Todo un seguido de balcones dan cabida, orgullosos, a grandes
banderas con los colores de la República, que ondean orgullosas y altas, levantándose
como palomas al cielo, como pretendiendo alcanzar las manos de todos aquellos
que murieron por ella y que ahora reposan entre las nubes del recuerdo.
Sin haber vivido siquiera aquel periplo en que este país se regía por una República, puedo afirmar y afirmo que fue una elección popular, la gente de las ciudades y pueblos acudió a las urnas para dar un SÍ unísono a lo que sería un periodo de bonanza que solo duraría cinco años.
Al umbral de la guerra ninguno se asustó, los valientes
sacaron pecho y defendieron sus ideas, su bandera, su elección. Murieron
inocentes, perdimos a miles de valientes a manos de otros tantos que robaron la
paz de un pueblo tranquilo. Tres años de guerra que hoy en día recordamos con
horror y durante los cuales la aclamada República perdió fuerza hasta
convertirse tan solo en un sueño.
Un sueño que hoy se mantiene, que vive en los corazones de
muchos de nosotros, de generaciones nuevas, gente que no se conforma con la
Monarquía que un general dictó a su muerte. Porque no la elegimos, nos la
impusieron. En ningún momento nadie nos pidió nuestra opinión y con todo y con
eso se dice que vivimos en Democracia. ¡Bendita palabra mancillada la que nos
define!
Por suerte o por desgracia cada vez más esa monarquía pierde
fuerza, la gente deja de creer en ella y ahora es más objeto de vergüenza que
de orgullo. Por eso, en este 14 de Julio de 2013 muchos salen a la calle a
alzar la voz en pos de lo que desean, un estado Republicano como el de antaño.
En recuerdo de los valientes que dieron su vida por una
idea, por vosotros queridos Republicanos.
Viva la República.
No hay comentarios:
Publicar un comentario