En ocasiones estamos completamente seguros de alguna cosa, una corazonada nos alumbra. Merodeamos nuestra mente ensimismados con una única verdad. Nuestra verdad. Cada ser dispone de una propia, pero no tiene porque ser la verdad universal, la más sincera. ¿Pero qué hacer cuando tenemos una duda? Pues despejarla. Existen varios métodos para conseguirlo. Debemos poner varias cartas sobre la mesa, estar seguros de lo que vamos a hacer o decir sea correcto, tener certeza. Aún así, cometemos errores y falsos juicios que se transforman en pseudo-realidad, en suposiciones quiméricas.
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