sábado, 25 de febrero de 2012

Y todo es todo.

Ese momento en el que sientes que va a aflorar tu parte más romántica e intimista. El momento en el que sabes que necesitas escribir para sentirte aliviado y contarle a un papel cómo te sientes, desahogarte y respirar tranquilo, decir todo lo que directamente no te atreves, por vergüenza, por falta de confianza, por no saber cuál será su respuesta…Ese momento es ahora.
Ahora, habiendo oscurecido el cielo siento que el manto de estrellas me protege de todo lo malo que ocurre ahí fuera, de las miradas indiscretas, de las habladurías de la gente. Me siento a gusto y me apetece sentarme con una taza de café a no hacer nada, sólo a pensar y a escribir. Y cómo no, aparece él en mi cabeza. Viene y con su sonrisa borra todo lo demás, me pide que le preste atención, que le piense, que le sueñe, que le hable…y lo consigue. Logra evadirme del mundo y hacerme volar hacia Nunca Jamás, dónde vuelvo a ser una niña alegre, sin preocupaciones, una niña en brazos de un ángel rubio de ojos azules, profundos y sinceros.
Si le conocierais… sólo entonces entenderíais cómo me siento ahora mismo. Vivo en una nube, es todo tan perfecto a su lado…No creo que haya nadie en el mundo que le conozca y no haya sentido que es la persona más especial del mundo. Su forma de mirar, de hablar y de expresarse. Todo ello hace de él una perla, algo frágil y precioso que merece ser tratado como un tesoro aunque no guardado, pues nadie en el mundo debería perderse su sonrisa. Saber que está conmigo me da toda la fuerza del mundo, ese motivo que todos necesitamos para levantarnos cada mañana es su aliento. La necesidad de sentirme a salvo me la dan sus manos y la paz que tanto ansío me la producen sus ojos, grandes y sinceros, con tanto que contar que ni siquiera todos los versos del mundo lograrían expresar lo que sienten.
Es difícil entrar en él, pero una vez dentro se abre ante tus ojos un mundo totalmente diferente al que creías encontrar. Por fuera es una cara bonita, y como tal piensas que será un borde, creído y una persona odiosa. Pero sólo con una frase tumba todas tus teorías. Lees sus escritos y te enamoras, hablas con él y te llena la vida de color… Es dulce, amable, cariñoso y con un gran talento. Inteligente, pero no se cree para nada superior, aunque lo es. Es superior a mis fuerzas. Es imposible no quererle, no enamorarte de cada una de sus palabras, de sus fotos, de su manera de ser.
Y entonces me pongo a recordar cómo empezó todo. En realidad yo ni imaginaba que se fijaba un poco en mí, lo veía simplemente imposible porque no tengo nada especial. Pero fuese lo que fuese me alegro, porque me ha dado la oportunidad de conocer a la persona más maravillosa del mundo y atesorar su cariño.
El café se acaba, pero las ganas de contarle todo lo que siento por él van en aumento. Todo el miedo pasado por sentir que le perdía, todas las lágrimas que derramé ahora se tornan en sonrisas multiplicadas, todos los malos pensamientos se convierten en caras de embobada pensando en lo último que me haya dicho. En mis libros aparece su nombre, en cada brisa, en cada rayo de sol o reflejo de la Luna. Palabras, palabras y más palabras, sólo eso. Eso y las ganas de demostrar que lo que digo es cierto, que te amo, que lo eres todo, mi primer y último pensamiento.
Y darle las gracias por hacerme sentir especial, por darme la oportunidad de volver a creer que es posible, que existe el futuro, y que existe con  él. Que si quiere vivir en Londres y ver nevar cada mañana, por él me las ingeniaría para hacerlo, porque se lo merece. Si necesita ver el arco iris en algún momento y no está lloviendo, subiré al cielo y lo pintaré por él. Haré que el Sol se muera de envidia al ver brillar su sonrisa, le haré feliz. Es una promesa que me hice y que no pienso romper. Porque ya se lo dije una vez, que lo quería todo con él.
Y todo, es todo.

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